Repulsiones

Repulsiones

Ficha

  • Reparto:

    Bajo en dicembre

 

“Re pulsiones” es la segunda parte de la trilogía “Las pulsiones de Yamyla” y así como en las matemáticas, acá también se cumple la regla que enuncia que el orden de los factores no altera el producto, gran punto a favor para este combo en el que más allá de la trama, subyace un trabajo que busca romper con los parámetros establecidos. ¿Es teatro? ¿Es performance? ¿Es ambos? y, depende de dónde pongas el ojo, puede ser uno, todos o ninguno, pero la verdad que importa poco catalogarlo porque “Re pulsiones” es ese lugar de la mente donde todo está permitido.
Luego de haber visto “Versicolor” (tercera parte de la trilogía) era muy difícil hablar por separado de ambas, porque si bien cada pieza es única, son obras hermanas que se complementan y dialogan. Los espectadores más convencionales, pueden encontrar un poco de respiro al ver esta pieza donde Cirigliano, sin dejar su manera personal de contar, le da un marco más organizado a la puesta. La información nos llega de la mano de una doctora que a modo de prólogo nos ubica en un psiquiátrico y nos cuenta porqué Yamyla llega a ese lugar después de haber matado a su padre a puñaladas.
Vemos en el escenario cuatro sillas bien diferenciadas y enfrentadas al público, cuatro espacios que van a funcionar como confesionarios de los más profundos pensamientos y sentimientos. En uno de ellos está Yamyla y en los otros, tres pacientes, que bien podrían ser otras versiones de ella misma. Todos se expresan y se exponen eliminando la cuarta pared, pero nunca dialogan entre sí. Hablan de amor, de dolor, de abandono, de muerte y de sexo, e interpelan con preguntas directas al público al que no le queda otra opción que responder.
Todo está pensado para darle vida a esas voces interiores que quieren gritar, que necesitan ser escuchadas, por lo cual se justifica que las actuaciones sean hacia afuera de una manera desbordada, violenta y enérgica. Porque, ¿de qué otra manera se puede pedir auxilio si no es a gritos? y como su construcción dramática es a través de flash backs parece ser una actividad necesaria para el público presente bucear en su imaginario para linkear las proyecciones con las situaciones y con los textos sin pretender encontrar una linealidad, sino más bien estar presentes con actitud receptiva y abierta a vivenciar, para de ese modo darle un sentido propio al espectáculo.
La energía provocadora prevalece por encima de este atractivo montaje multidisciplinario en el que existe un compromiso social, “el de informar y concientizar a favor de la ley de salud mental 26.657. Que tiene como emblema: “Si a la desmanicomialización” y “No al manicomio como un depósito de gente”.
Cuando el arte deja de ser solo entretenimiento para tomar partido por una causa de la que no todos hablan y se atreve a poner en relieve las miserias de la sociedad, y cuando digo miserias me refiero a esa actitud estigmatizante que nos mal caracteriza, no me queda otra que aplaudirlos de pie.

Categories: Reseñas

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