Papá mirame

Papá mirame

Ficha

  • Datos de funciones:

    Domingos 17.30 hs desde el 12 de mayo de 2019
    El Camarín de las Musas
    Mario Bravo 960

  • Prensa:

    Caro Alfonso

  • Entradas:

    Entrada general por ambas obras: $350 / Descuento para jubilados presentando acreditación / Descuento de 50% para menores de 30 presentando DNI/ Promo 2x1 Club La Nación

 

La mirada ausente

Compuesta por dos obras breves “Papa, mírame” es una propuesta que nos permite revisar la mirada paterna, en una sociedad que presenta como emergente la necesidad de de-construir sus roles. En la actualidad, la figura del padre, que en otro tiempo se limitaba a la de sostén económico, a la rígida autoridad o al hábil consejo, se ve comprometida desde otros aspectos como el afectivo y el emocional. Las tareas de la casa, la necesidad de buscar un trabajo que permita pagar las cuentas y la crianza de los hijos, encuentran un espacio de paridad donde tanto padre y madre comparten la responsabilidad de llevarlas a cabo. En la primera de las dos historias, “Genealogía del niño a mis espaldas” un padre lleva a su hijo al zoológico. Obsesionado con la teoría de la trasmigración de las almas hace un recorrido por el mundo animal demostrando sus grandes conocimientos. La esposa murió. Su hijo solo lo tiene a él. Intenta captar la atención del padre, necesita su contención, su afecto. Pero el encuentro es difícil. La mirada del adulto se pierde en su propio mundo buscando las grandes certezas, mientras su hijo poco a poco se vuelve invisible ante sus ojos. En la segunda “40 minutos en el mundo de las hadas” la protagonista será una mujer que está a punto de morir.  Su padre, una figura ausente, es un especialista que nos hablara de Freud y de sus grandes descubrimientos, específicamente en lo relativo a la permanencia de los recuerdos en la mente de un sujeto. El tema no es azaroso. Ella convive con los recuerdos. Sabe que va a morir, le queda poco tiempo. Y hace un recorrido por los más significativos momentos de su vida. Entonces, ahí aparece la niña que fue. Aquella personita que inocentemente esperaba la visita de un hada. La mirada de los hombres en su vida será el hilo que zurcirá en sus recuerdos la mirada ausente de su padre.

Ignacio Apolo ha entretejido esta interesante trama uniendo estas dos piezas breves de su autoría. El mismo será el actor que las represente, haciendo uso de este recurso, convertirá la obra en una especie de biodrama, donde lo real se inscribe en el campo de la representación. Sus hijos reales Luna (11) y Vicente (8) jugaran en escena ese mismo rol de hijos acompañándolo junto a la actriz Maia Lancioni. La realidad por momentos se desdibuja de la ficción, ante los ajos del espectador, quien sabe que el autor de alguna manera está compartiendo sus inquietudes, sus miedos, sus fantasmas con las mismas personas que los despiertan.  Aparece, sin ser dicho, un padre que, en escena, toma un personaje para indagar, cuestionar y reflexionar sobre su propia paternidad haciendo participe de esa experiencia a sus hijos, lo cual vuelve más interesante la propuesta. La escenografía en la primera parte nos mete a un mundo de cuento a través de las maravillosas ilustraciones que pueblan el espacio y los objetos. En la segunda tomara importancia un televisor con imágenes de íconos de belleza de los años 50 mezcladas con recuerdos del personaje y una caja con algunos objetos.

Esta es una obra nos indaga desde un lugar necesario, para poder crecer en una sociedad donde la infancia no se quede huérfana de ninguna mirada.

Ficha:

Con Vicente Apolo Álvarez e Ignacio Apolo

Dirección: Belén Galain

Categorías: Reseñas

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