Lovemusik

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Ficha

  • Reparto:

    Ficha: Elena Roger / Esteban Meloni y Diego Mariani // Luciano Bassi, Ana Fontán, Rosana Laudani, Belén Pascualini, Mariano Taccagni, Néstor Sánchez.
    Orquesta: Gerardo Dardelín (Piano y Dirección), Ezequiel Finger (Teclados y Percusión), Vanesa Quaeleri (Cello), Miguel Ángel Tallarita (Trompeta y Flugelhorn), Inti Nicolás Sabev (Clarinete).
    Dirección general: Jonathan Butterell.

  • Salas:

    Las funciones de LOVEMUSIK se realizarán de martes a domingo en el Paseo La Plaza.
    Martes a Jueves 20.30 hs. / Viernes 21 hs. / Sábado 20 y 22 hs. / Domingo 20 hs..-
    Entradas desde $ 500.-
    Prensa: SMW

 

De coincidencias y sueños

Lotte Lenya (Elena Roger) y Kurt Weill (Esteban Meloni), se conocieron digamos,  por casualidad… aunque me arriesgaría a decir que por causalidad, ya que pocas cosas en la vida son casuales y estos dos artistas definitivamente estaban destinados a cruzarse. En 1924, cuando el va a visitar a un amigo en Berlín, es ella, por ese entonces sirvienta del anfitrión, la encargada de ir a buscarlo, el romance nació de inmediato.
Mientras el nazismo avanzaba en Alemania, también lo hacía la historia de esta pareja, ellos vivieron un repentino y apasionado romance, se casaron y aprendieron a convivir con todo lo que implicaba estar juntos, aceptando, viendo y dejando de ver sus particularidades.

Ella también era una artista y aspiraba a crecer, juntos fueron dando primero pequeños pasos, los cuales se volvieron cada vez más y más grandes, tanto crecieron que conquistaron no solo Berlín, sino también París, Hollywood y Nueva York.

Si bien Kurt era muy talentoso, su éxito y fama, se acentuaron y crecieron cuando se unió artísticamente a Bertolt Brecht (Diego Mariani), el alemán, bastante reacio al principio y por momentos más comerciante que artista, luego de muchas vueltas y condiciones, acepto trabajar con Weill y no tuvo motivos para arrepentirse.

El libro de Alfred Uhry, cuenta la historia de esta pareja, la relación entre los tres artistas de manera lineal, paso a paso, sin dejar escapar un momento, es ideal para quienes no la conozcan, podrán salir con una idea cabal de la misma.
La música va pintando los diferentes  momentos de forma muy puntual y tiene la particularidad de pertenecer al mismo protagonista, lo cual le da un matiz especial.

La puesta escenográfica a cargo de Jorge Ferrari, tiene de todo, es plástica y simple, pero a la vez cuenta con la sofisticación de los detalles cuidados, esas “pequeñas” cosas que hacen a la diferencia, como la presencia de un lago en el escenario; no es grandilocuente ni ostentosa, sino que tiene lo necesario para contar con precisión y elegancia, todo lo que refiere a los espacial. Por supuesto que una buena escenografía, sin un buen diseño de luces, pierde fuerza, en este caso, la gana, ya que Gonzalo Córdova, ha realizado un trabajo preciso y atinado, resaltando lo que corresponde en el momento necesario.
Esto se encuentra en concordancia con el vestuario de Ana Markarian, quien cuenta de los personajes, sus diferentes momentos, su crecimiento y el lugar en el que se van desempeñando, acompaña el relato.
En lo que refiere a las interpretaciones Mariani saca un gran provecho de su Bertolt, muestra diferentes facetas de este hombre, con solvencia. Diego es un intérprete que se ha consolidado a fuerza de talento y mucho trabajo los últimos años y aquí se puede ver el resultado de ese camino.

Por su parte, Esteban, sorprende esta vez no solo como actor, sino que también se desempeña como cantante y lo hace muy bien, hace un muy buen trabajo, pinta con diferentes colores las etapas por las que va pasando el personaje.
A la dama de la historia le presta el cuerpo Elena, quien hace un muy buen trabajo, pero crece, se multiplica, se ilumina exponencialmente cuando la música llega, cuando canta se transforma y todo en ella habla, no solo canta, sino que interpreta con cada fibra, su expresión, su corporalidad se modifica, su rostro se ilumina, es pura emotividad.

Los protagonistas están acompañados  por Luciano Bassi, Ana Fontán, Rosana Laudani, Belén Pasqualini, Néstor Sánchez y Mariano Taccagni. Un grupo de grandes artistas que va desarrollando diferentes personajes, acompañan y ayudar a contar la historia, siendo un valioso ensamble, sobre todo el lo vocal, haciendo grandes aportes.
No hay que dejar de mencionar a los músicos en vivo, con Gerardo Gardelín en la dirección y piano, quien en ciertos cuadros se vuelve personaje. Junto con el se encuentran: Ezequiel Finger (teclados y percusión), Vanesa Quarleri (cello), Inti Nicolas Sabev (clarinete y saxo tenor) y Miguel Angel Talladita (trompeta y flugelhorn). La música en vivo sin lugar a dudas suma mucho en cuanto a intensidad y emotividad, respecto a lo que pasa en escena, esta vez no es la excepción.

Todo esto está bajo la dirección de Jonathan Butterell, quien realiza una muy buena puesta, contando la historia de punta a punta, logrando que en el devenir de los hechos, los intérpretes puedan desempeñarse con soltura y efectividad, sin lugar a dudas; todo funciona como corresponde.
La historia de dos grandes artistas que brillaron hace un siglo, un guión que surgió de cartas que ellos se enviaban, contada de forma integra y sustentada con el talento de sus intérpretes. Simplemente…. Amor y música.

Categories: Reseñas

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