La última sesión de Freud

La última sesión de Freud

Ficha

  • Datos de funciones:

    En cartelera

  • Prensa:

    SMW

 

Ese dios imperfecto

¿Existe Dios? Es el 3 de septiembre de 1939. El mundo está en tensión; Hitler ha invadido Polonia, Gran Bretaña se apresta a declararle la Guerra. Mientras tanto, en su bello estudio de Londres, Sigmund Freud está algo inquieto, a la espera del discurso del Primer Ministro. Ya ha vivido la Guerra que pondría fin a todas las guerras. Ya ha debido abandonar la Austria tomada por los Nazis para preservar la vida de su familia. Sumado a esto, un doloroso y cruel cáncer de boca lo tiene en su estadío final.  Llega entonces, tarde, el profesor universitario y escritor C. S. Lewis, demorado porque los trenes están siendo usados para evacuar a los niños fuera de la ciudad.

Lewis espera una recriminación de Freud debido a que lo ha ridiculizado en su último libro; sin embargo, eso tiene al padre del psicoanálisis sin cuidado. Lo que sí necesita saber es por qué un intelectual renombrado, prolífico y respetado ha abandonado el ateísmo y ha abrazado la religión cristiana. Para él, la ausencia de dios es el resultado natural de la ciencia y la razón reflexiva; no puede comprender que una mente brillante pueda sostener una idea que percibe primitiva. Un profundo debate sucederá entre ellos. Con elegancia –ambos son seres de la palabra- pero también con intensidad. Freud despliega en su hablar ironía y cierta condescendencia. Lewis no le teme y responde con agudeza y seguridad. Anécdotas, detalles de sus vidas, la naturaleza de Cristo, la veracidad del Nuevo Testamento, la discusión los convierte en oponentes; sin embargo, la sirena anunciando un posible bombardeo les recuerda que están del mismo lado. Y cuando en la intensidad del debate la enfermedad provoca accesos de tos y picos de dolor agudo, el escritor lo socorra sin dudar. El debate llega a un fin necesario, aunque siga en pie.

La obra del escritor norteamericano Mark St. Germain, estrenada en 2010, logra transmitir el sentido de la época en la que transcurre. La acción sucede en un tiempo corto, algunas horas, mayormente a través de los discursos contrapuestos mientras que las acciones físicas más disruptivas son consecuencia del entorno histórico o de la enfermedad de Freud.

Luis Machin y Javier Lorenzo brillan en sus interpretaciones. La composición de Machin es detallada hasta lo emocionante; el peso al caminar, la organicidad del dolor, los años agregados en los sutiles temblores. Lorenzo hace el contrapunto: energía alta, juvenil, el foco puesto en la necesidad de ganar. La dirección de Daniel Veronese logra que una obra que es mayormente discursiva, no se caiga en ningún momento; un ritmo marcado, preciso. Como dos esgrimistas, la palabra por florete, ambos personajes están casi siempre enfrentados, mayormente alineados y mirándose a la cara atentos a detener en el aire la siguiente estocada. Un espectáculo para apreciar y deleitarse: tanto por el despliegue de inteligencia de ambos personajes en este encuentro imaginario como por su concreción en esta puesta cuidada hasta el último detalle.

Ficha:

Actores: Luis Machín, Javier Lorenzo.

Dirección: Daniel Veronese

Género: Comedia dramática.

Categorías: Reseñas

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