La muerte de Marguerite Duras

La muerte de Marguerite Duras

Ficha

  • Datos de funciones:

    En cartelera

  • Prensa:

    Tehagolaprensa

 

Morir es haber vivido

Una mosca sobre una pared blanca, quieta. Tanto, que parecía muerta. Nunca le había prestado atención a una mosca, pero algo en esa mosca lo atraía enormemente. ¿Cuál es el momento apropiado para tomar conciencia de la propia finitud? Ese insecto, grande, violáceo, que finalmente cae sin vida con algo que el protagonista percibe como ‘cierta dignidad’ corre un velo y lo enfrenta a una realidad: con sus 66 años, el camino recorrido es sin dudas mayor que el por venir.

Una obra del indispensable Eduardo Tato Pavlovsky; un texto que lo refleja tal cual fue: único, agudo, inteligente, original, profundamente creador y rompedor de estructuras. Y una simple mosca; algo ínfimo, apenas una marca oscura en lo blanco y a la que bautiza Marguerite Durás en un guiño de, tal vez, intertextualidad o agradecimiento, le fue suficiente para desplegar un monólogo apasionante que es una cascada de reflexiones y recuerdos.

La muerte, el miedo a la muerte, el miedo a morir en soledad son temas que recorren la obra, a través de anécdotas de lo más variadas que reflejan distintos momentos de la vida del protagonista y que muestran tanto el vigor de la juventud -por ejemplo, con un inconfesable trabajo de golpeador para un matón- como la decadencia de una dentadura postiza que se mueve al hacerse el galán con una jovencita, entre otras tantas.

En esta nueva puesta, actuada y dirigida por Julio O’Byrne y Leonel Vallejo, el rol se desdobla. Esto les permite trabajar generando contrapuntos y superposiciones de texto y acciones. Ambos actores tienen grandes diferencias en su corporalidad y energía; mientras O´Byrne se desliza por el espacio casi sin pisar y con un cuerpo de movimientos ondulantes y livianos, Vallejo es sólido, plantado y de movimientos potentes. Asimismo, las voces se diferencian en estilo, el uno más formal, el otro suena más mundano. Estos contrastes generan texturas, color, diferencias de ritmos, aceleración y calma; aportes a una obra que es de por sí atrapante. Hay un amplio aprovechamiento del espacio y un sólido trabajo actoral que dan una nueva vida a esta interesante obra.

Ficha

Acores: Julio O´Byrne y Leonel Vallejo

Dirección: Julio O´Byrne y Leonel Vallejo

Género: Comedia dramática

Categorías: Reseñas

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