El adiós no se dice

El adiós no se dice

Ficha

  • Reparto:

    Funciones: Domingos 20.30 hs.
    Duración: 50 minutos.
    SILENCIO DE NEGRAS. Luis Sáenz Peña 663

  • Salas:

    Prensa: Sharon Luscher

 

Un recuerdo que es poesía y resuena en forma de canción

 Una obra para dejarse atravesar por lo que acontece.

Tres cuerpos en escena, una guitarra y una voz que repite: “If you miss the train I’m on You will know that I am gone, You can hear the whistle blow a hundred miles…”

Esta pieza dramática es singular por lo vinculante, tiene una densidad que se proyecta al mirar y ser mirado.

El hilo conductor de la historia es el encuentro entre dos amantes intervenidos por un recuerdo. La imposibilidad de decir adiós en tres cuerpos rotos por una misma melodía. Las palabras que no alcanzan, las miradas que se esquivan. Como un círculo del que no se sale sin dolor, tres cuerpos intentan entender, apenas, de qué se trata la magia.

En la ausencia de respuestas, hay peso sobre lo que no se dice, circundan los sentimientos y se respira el deseo en un espacio que es pequeño y afable.

La intimidad que se logra es facilitada por la cercanía de los asientos ubicados en forma circular. Esto rompe la dinámica pasiva de un público que va a ver, para dejarse interpelar y ser visto, ocupar un espacio y formar parte de aquello que se construye y “está ahí” ocurriendo.

Flor Quintana, endulza con su voz y nos confunde con su presencia. ¿Qué significa ese tercer cuerpo? Por momentos parecen hablarse a través de ella, pero en otros interviene. Sin un lugar fijo, nadie parece escaparle al dolor.

La puesta es sutil y armoniosa, una mesa chica sostiene dos copas y una botella de vino, alrededor de la sala, están colgados espejos de diversos tamaños que ofrecen otras perspectivas sobre lo que acontece. En lo alto, una red sostiene un colchón de hojas secas que caen en el momento oportuno, ofreciendo una imagen bella con un sonido y olor únicos.

A lo largo de la obra, Sharon Luscher, Flor Quintana y Juan Tupac  Soler,  miran al público, centran el diálogo y la mirada en alguien, la historia se vuelve personal. Hay un trabajo fino y autentico sobre esa proyección. Se construye un instante de verdad en ese intercambio que se vuelve profundo para todos.

¿Cómo es distanciarse y luego volver a verse después de mucho tiempo? ¿Qué ocurre con lo que pasó en el medio?

Ella rehízo su vida, formó pareja con una mujer y tuvo una hija, pero lo sigue queriendo. Necesita que él le diga que la ama.

“Volvés a irte… a mí me asusta el adiós que no se dice, ese que uno tiene que asumir que pasó” Pero… ¿quién gana cuando lo que se discute ya no está, cuando el otro idealizado sobrevive a otros amores? ¿Qué pasa cuando volvemos al recuerdo de nosotros mismos?

No todo ocurre allí, lo que no vemos lo oímos, en este juego de entradas y salidas, corridas, euforia, llantos y risas, acompañamos la melodía que se instala y persiste.

Quizás la magia sea eso, algo que no deba comprenderse.

 

Ficha:

Actúan: Sharon Luscher, Florencia Quintana y Juan Tupac Soler.

Autoría y dirección: Sergio Albornoz

Categories: Reseñas

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