Cientos de pájaros volando

Cientos de pájaros volando

Ficha

  • Prensa:

    Carolina Afonso

 

Somos restos de un génesis deshecho
fragmentos de agua y luz

Una pasión sudamericana

Esos muros que abatiste
de la patria,
esos siglos que buscaste
derogar,
son la savia
y la raíz
del tiempo nuevo.
Cuánto más lejos vaya
lo oculto del árbol
en la tierra de la historia,
más frondoso será lo visible
y el fruto más sazonado

La oscuridad de la razón

de Ricardo Monti
Este libro creció a la par de los días de infancia junto a todos los lugares de provincia en los que viví. Pero también es hijo de mis barrios de la ciudad. Está tejido con el pueblo de mi padre en la década del 40 y el barco en el que navegó en su juventud de obrero. Tiene el eco de los parientes de mi madre y los bordes del pueblo dibujados con dedos de pintor. Tiene calles de tierra, casas en Parque Patricios y Constitución y la soledad de las cosas cuando nos mudamos. Tiene el silencio oportuno e inesperado del alma cuando reconoce un camino: tiene poesía. Este libro está hecho con pedazos de pintura, con trozos de cine y de teatro y con cartas de amistad. Es un libro de pájaros que van y vienen o simplemente van. Tiene los zapatos de Vincent Van Gogh en nuestras pampas argentinas. Cientos de pájaros volando no es más que un vuelo amoroso sobre el cielo de nuestra vida y el suelo de nuestro destino.

Este libro es un gran pliego de cordel. Las palabras de Miguel de Unamuno lo cuentan de un modo hermoso. No recuerdo cómo llegué a dar con este tipo de escritura tan antigua y pintoresca, pero su hallazgo valió para encontrar más que una estética: un género literario personal. Hubo un tiempo de dilatada inquietud por encuadrar mi escritura, pero una tarde con el sol en la cara, sentada en el sillón de un sencillo departamento del barrio de Palermo, lugar donde tuve mis charlas inolvidables con el maestro Ricardo Monti, le comenté la preocupación que sentía por no poder definir mi trabajo. No tener un género limitaba, erróneamente, la continuidad de mi escritura. ¿Cómo seguir sin tener un encuadre, un lugar seguro desde donde escribir, una referencia? Ricardo me dijo: olvidate de los géneros. Vos, escribí. Y recién hoy puedo decir que la escritura hace al género y no al revés. Creo que toda escritura

Este libro creció a la par de los días de infancia junto a todos los lugares de provincia en los que viví. Pero también es hijo de mis barrios de la ciudad. Está tejido con el pueblo de mi padre en la década del 40 y el barco en el que navegó en su juventud de obrero. Tiene el eco de los parientes de mi madre y los bordes del pueblo dibujados con dedos de pintor. Tiene calles de tierra, casas en Parque Patricios y Constitución y la soledad de las cosas cuando nos mudamos. Tiene el silencio oportuno e inesperado del alma cuando reconoce un camino: tiene poesía. Este libro está hecho con pedazos de pintura, con trozos de cine y de teatro y con cartas de amistad. Es un libro de pájaros que van y vienen o simplemente van. Tiene los zapatos de Vincent Van Gogh en nuestras pampas argentinas. Cientos de pájaros volando no es más que un vuelo amoroso sobre el cielo de nuestra vida y el suelo de nuestro destino.

Este libro es un gran pliego de cordel. Las palabras de Miguel de Unamuno lo cuentan de un modo hermoso. No recuerdo cómo llegué a dar con este tipo de escritura tan antigua y pintoresca, pero su hallazgo valió para encontrar más que una estética: un género literario personal. Hubo un tiempo de dilatada inquietud por encuadrar mi escritura, pero una tarde con el sol en la cara, sentada en el sillón de un sencillo departamento del barrio de Palermo, lugar donde tuve mis charlas inolvidables con el maestro Ricardo Monti, le comenté la preocupación que sentía por no poder definir mi trabajo. No tener un género limitaba, erróneamente, la continuidad de mi escritura. ¿Cómo seguir sin tener un encuadre, un lugar seguro desde donde escribir, una referencia? Ricardo me dijo: olvidate de los géneros. Vos, escribí. Y recién hoy puedo decir que la escritura hace al género y no al revés. Creo que toda escritura que respete su ser genuino, rompe y libera la conciencia que se tiene de los formatos y se lanza a rodar. Luego, que cada lector haga el hermoso trabajo de renombrar. Y esos son los pliegos: hojas sueltas que pendían de un cordel y se vendían en las plazas de los pueblos. Los había de todos los temas. Este libro halló su forma en los pliegos que me han hecho pensar que son, vistos con ojos de pintor, pájaros en vuelo. Cientos de pájaros volando tiene tres poéticos momentos: Pliegos de cordel, Poemas en vuelo seguido de Trozos salvados del naufragio y Despliegue-Miradas liminales. Y aunque los senderos lleven a los relatos, a las cartas o a poéticas miradas sobre el arte del teatro, el cine, la pintura, el único hilo del que cuelgan estos pliegues es el alma en estado de evocación y descubrimiento.

Pliego de cordel
No escribo sólo porque se me ha dado a conocer el lenguaje o porque dentro de él sienta la comodidad de pertenecer a un mundo. La escritura es esa incomodidad de pertenecer que sucede cuando lo que escucho se escapa por encima de lo que entiendo. Esa palabra descolocada que vuelve a tener lugar en el poema es una palabra de amor.

Poemas en vuelvo y trozos salvados de un naufragio
No puedo recordar en qué momento la carta se hizo un modo de escritura. Su naturaleza es una conversación con el alma del mundo, son indagaciones, una creación de imágenes como la de los sueños, no tiene pretensiones elevadas: es el gesto incipiente de lo literario. Es el guiño que la escritura le hace al arte de la literatura: es su revés. Toda pregunta se desvanece en el mundo y el arte la recoge hecha figura. Pienso a las cartas como un rasgo estético, cotidiano, que vale la pena espiar.

Despliegue
Toda la superficie del teatro es el mundo dado a ver desde su semilla. Toda la obra es puro viento, nada podemos llevarnos a nuestra casa. Es pura evocación para despertar el alma: en esta región es donde se nos vuelve propia. Me lanzo a hablar de las llamaradas que una obra enciende porque la obra total no se ve. Vemos el asomo de todo lo que ha sucedido en el mientras tanto de esa confección, de cada una de esas creaturas que llamamos obras de arte.
Gabriela Oyola

Podcast en Spotifty de Cientos de pájaros volando

Cientos de pájaros volando
Primera edición especial de Arte en Acción, 2021
Diseño de tapa: Mora Canteli
Diseño de interior: Sebastián Rodríguez
ISBN 978-987-47166-5-1
Tamaño: 20 x 13 cm.
Páginas: 160
Precio: $ 900
Librerías: Fedro, y próximamente en Arcadia y Memorias del Subsuelo
Envíos a través del Instagram @gabriela.f.oyola

Categorías: Libros

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