A ciegas gourmet

A ciegas gourmet

Ficha

  • Reparto:

    CENTRO ARGENTINO DE TEATRO CIEGO
    Zelaya 3006, CABA
    FUNCIONES:
    Miércoles, Jueves, Viernes, Sábados y Domingos 21 hs.

  • Salas:

    Prensa: Prensa y Comunicación

 

Lo esencial es invisible a los ojos
Un grupo numeroso de espectadores esperando en una sala iluminada apenas por los destellos de unas velas que están dispuestas estratégicamente en un oscuro salón. Todos expectantes, sonríen y comentan –algunos un poco nerviosos- sobre lo que está por comenzar y que desconocen exactamente de qué se trata. Unos muchachos vestidos de negro –con lentes negros- nos explican cuál va a ser la dinámica del show. Primero tenemos que disponernos en filas de acuerdo al número que nos indican, tomando los hombros del compañero de adelante, del cual no debemos despegarnos… pase lo que pase. Algunas risas se pierden entre las indicaciones; indicio claro de que la oscuridad se hace cada vez más “visible” y los nervios se transforman en lo que primero que surge para disimularlos. Todos obedecemos sin más las indicaciones para prontamente adentrarnos en la sala donde reina la más profunda oscuridad, y donde los destellos de las velas dejaron de acompañarnos hace rato.
Fácilmente -siempre guiados por las indicaciones de los anfitriones- nos ubicamos en nuestras sillas frente a la mesa ya servida, donde nos espera un menú exquisito que degustaremos con nuestras manos. Un mozo/actor se acerca enseguida para atendernos con la bebida. Nuestras manos torpemente juguetean con el contenido de nuestro plato, tratando de adivinar de qué se trata cada cosa que llevaremos prontamente a nuestra boca, y entonces será el momento de que nuestro gusto confirme cada uno de los elementos, mientras los saboreamos complacidos. Compartimos nuestras sensaciones con los compañeros ocasionales de mesas, cuyos rostros nos resulta toda una incógnita, pero jugamos a adivinarlos a partir del timbre de sus voces.
Todo parece estar perfectamente cronometrado, porque cuando estamos terminando nuestro último bocado, el momento gastronómico de la velada, deja lugar al show que comienza a nacer. Las voces y los sonidos nos trasladan a un bar cuyo dueño está por vender. A través de un viaje en el tiempo descubrimos los personajes pintorescos –y fácilmente queribles- que lo supieron habitar en su época de esplendor, y cuáles fueron sus historias de amor. La atmósfera se transforma permanentemente y nuestra imaginación vuela descontrolada guiada por el torbellino de imágenes “no visuales” que emergen alocadas desde nuestros sentidos. A esta altura ya nos olvidamos que estamos a oscuras, porque todo se percibe de una manera tan clara y precisa que pareciera llegar directamente a lo más profundo de nuestro ser, a los confines donde la razón no entra y la sensibilidad, los sentidos y las emociones gobiernan plenamente. Los actores se desplazan por el espacio como peces en el agua, en una danza vertiginosa de la cual somos espectadores de lujo. Sus voces son tan expresivas, que nos invitan nuevamente –como sucedió con nuestros compañeros de mesa- a adivinar sus rostros… pero pronto abandonamos la faena porque es mucho más interesante que esas voces no tengan rostro; ellas son en sí misma esos seres que las emiten.
La música también es protagonista de esta velada; el piano y una voz femenina tan melodiosa que nos embriaga, nos emociona y nos cautiva mientras seguimos atrapados en la historia de este bar, del cual somos ahora sus parroquianos.
Pero como todo viaje, este llega a su fin, y el final se devela ante nosotros de manera emotiva. El show ha terminado, y todos quedamos impávidos, como en shock, sin saber cómo reaccionar con todos los sentidos agitados, enloquecidos y con nuestra sensibilidad a flor de piel. Es el momento de volver a la luz, al mundo de la imagen, al imperio de la vista… pero ya no estamos tan seguros de querer volver de inmediato. La oscuridad, a quien tanto recelo teníamos antes de entrar a la sala, se ha transformado en nuestra amiga, y nos ha llevado por un camino tan hermoso y placentero que nos cuesta mucho ahora tener que abandonar. ¡Qué paradoja! Ahora la “vemos con otros ojos”. Ya no es más nuestra enemiga. Pero igual debemos separarnos; el show ha terminado. Antes de salir de la negrura de ese espacio que nos cobijó nos despedimos de ella, jurando “volver a vernos” prontamente… como se despiden dos amantes después de una noche de locura y pasión.

Ficha:

Elenco: Graciela Pereyra, Pablo Ugolini, Maximiliano Griro, Gabriel Griro, Carlos Cabrera, Belén Cabrera, Brenda García

Autor: Martin Bondone
Dirección: Gabriel Griro
Dirección musical y Piano: Carlos Cabrera
Efectos especiales: Gabriel Griro
Voz: Belén Cabrera y Brenda García

Categories: Reseñas

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